martes, 19 de febrero de 2013

¿Por qué los niños hacen bullying?

El niño que hace bullying, no nació matón, sino que ha vivido una serie de experiencias que le han empujado a demostrar este comportamiento. En este artículo se describen algunas de las situaciones que pueden empujar a un niño a ejercer el bullying.

Hay muchas razones por las cuales los niños intimidan a sus compañeros. Puede ser que tengan una vida tensa casa, que no estén recibiendo suficiente atención de sus padres, u otro tipo de problemas familiares. Por otro lado, los niños que provienen de hogares abusivos, donde los padres utilizan la violencia para resolver problemas también pueden llegar a intimidar a los demás.
La razón a la que normalmente se atribuye al hecho de que un niño se comporte como un matón es a causa de una baja autoestima o una imagen pobre de sí mismo. Sin embargo, muchas veces los agresores son personas seguras de sí mismas  e incluso populares, y de hecho, elegir como víctima a los niños que son más pequeños o poco populares.

Existen niños que pueden intimidar como forma de liberar el estrés que sufren en un lugar en el que se emplea la violencia para afrontar el conflicto y si no se les enseña la forma correcta de resolver los problemas, siempre emplearán la violencia y la intimidación con los que consideran más débiles.

Un niño con una personalidad inestable emocionalmente puede decidir convertirse en bully porque el bullying es realmente agradable para él, ya que disfruta de tener el poder para que otros niños se sientan infelices.

Si los niños tienen problemas de aprendizaje, falta de habilidades sociales, o problemas de adaptación también pueden intimidar a los demás para sentirse mejor acerca de su propia situación personal. En estos casos especialmente, la intervención del psicopedagogo es fundamental.

A veces, la razón del comportamiento de un bully se debe a que está siendo atacado por otros bullies, y como forma de afrontamiento, intimida a otros niños. Esta es una forma común de que el ciclo de la intimidación continúe y que los niños que normalmente no intimidan a otros empiecen a hacerlo.  En este caso, los adultos deben concentrarse en detener el ciclo de intimidación.

La razón que subyace a la conducta del bully es clave para lograr detener este tipo de comportamiento. Resolver el problema de fondo proporcionará a los niños el alivio de  evitar tener que recurrir a la intimidación. Se debe enseñar al niño formas positivas de lidiar con los problemas y el estrés para que no tenga que utilizar la intimidación.

Detener el acoso es importante no sólo para las víctimas de la intimidación, sino para los propios agresores. Los niños que intimidan a menudo tienen problemas posteriores en su vida y terminan cometiendo crímenes, continuando así su ciclo de agresión. Detener la conducta mientras que el bully es joven y hacerle consciente de las consecuencias de sus acciones es importante para prevenir futuros problemas. No importa el motivo por el que un niño decide hacerse un matón, debe ser consciente de que el bullying no es aceptable y disponer de mejores formas de lidiar con sus problemas.

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